Publicidad

OPINIÓN: «¿Una izquierda sin patria?», por Juan Luis López Alfonso

LA OPINIÓN DEL VECINDARIO es el espacio dónde los ciudadanos de Moncada pueden hacer llegar sus artículos de opinión y ser publicados en Moncada al Día

Existe una idea ampliamente extendida en la sociedad española, y particularmente entre los sectores liberales y conservadores de este país, que se basa en que la izquierda se desentendió del sentimiento patriótico hace muchas décadas. Y, a pesar de que este argumento es utilizado por la derecha intencionadamente para atribuirse el monopolio de la identidad española, no es menos cierto que un sector considerable del arco progresista ha renunciado a «construir patria» desde hace tiempo.

Remontándonos a la historiografía, sabemos que la pérdida de las últimas colonias, a finales del s. XIX, supuso una crisis de la identidad española (hasta el momento ligada al catolicismo, el caciquismo, la identidad castiza y el centralismo borbónico). A ello se le unió el auge y consolidación de los nacionalismos periféricos vasco y catalán, así como un incipiente movimiento obrero que abrazaba el internacionalismo. Ya por la Segunda República, el nacionalismo español, influido por los intentos regeneracionistas de la Generación del 98, permeaba en gran parte del espectro político de entonces: dirigentes de toda índole, como Azaña, Unamuno o Ortega y Gasset, abrazaban y reivindicaban la identidad española. Sin embargo, el Golpe de Estado del 36 y el Franquismo supuso la victoria de la idea de España como «Una, Grande y Libre«, así como la creación de una «Antiespaña» que se debía reprimirse. Asimismo, la Transición supuso la confluencia de distintas familias ideológicas e incluso identidades: desde antiguos dirigentes franquistas aperturistas a nacionalistas catalanes y vascos. Con la Constitución del 78 y la aprobación de los primeros Estatutos de Autonomía, se abría paso a una nueva concepción de España y, con ello, una oportunidad para la izquierda de recuperar y construir un nuevo españolismo progresista.

Manifestaciones durante la transición democrática
Publicidad

¿Por qué esto no ha sido posible? Entre las distintas causas, nos encontramos la propia naturaleza de la Transición. A diferencia de nuestros vecinos lusos, nuestra Transición fue una ruptura pactada entre el Franquismo y las fuerzas de la oposición democrática y, en consecuencia, la aceptación por parte de la izquierda de la rojigualda, el himno, la Monarquía y algunos vestigios franquistas. Por todo ello, ésta tuvo que renunciar, al menos temporalmente, a la oficialidad de sus signos y símbolos que configuraban su identidad ideológica y nacional. A ello se le une que las fuerzas progresistas históricamente han tenido una concepción más internacionalista y/o federalista del poder, más compatible con las aspiraciones nacionalistas vascas y catalanas; en contraposición con el centralismo y nacionalismo castellanizante que impregnó la construcción de nuestro Estado-nación. De la misma forma, en el seno de la izquierda española existen diferentes interpretaciones del modelo de organización del Estado (autonomistas, federalistas, soberanistas e independentistas) y, en consecuencia, nos encontramos con la no existencia de un discurso unificado que haga de contrapeso al nacionalismo homogeneizante y, en ocasiones posfranquista, de la derecha. Finalmente, a estos fenómenos se une la crisis contemporánea del Estado-Nación, en un contexto de integración europea y globalización, que altera la interpretación tradicional de la identidad y la soberanía.

Hoy, 12 de octubre, se celebra el día de la Hispanidad. Para algunos, será un día de enaltecimiento acrítico del proyecto colonial del Imperio Español y de su «obra civilizatoria”; para otros, el mejor día para manifestar su desafección, no adhesión e incluso odio a España. En mi opinión, las fuerzas progresistas no deben renunciar a una reivindicación nacional y contemporánea de España, basada en nuestra identidad plural, inclusiva y cívica; sin renunciar al proyecto de convivir unidos democráticamente. Éste sería el mejor antídoto para combatir los discursos identitarios de la derecha los cuales enarbolan, parapetados en banderas y discursos patrios (en ocasiones posfranquistas), el monopolio de la «españolidad«.  Como decía Machado, «en España lo mejor es el pueblo(…), los señoritos invocan la patria y la venden, el pueblo no la nombra siquiera, pero la compran con su sangre y saliva«.

Juan Luis López, estudiante de Ciencias Políticas y militante de Juventudes Socialistas Moncada


Descubre más desde Moncada al Día

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicidad

Publicidad

Publicado por La Opinión del Vecindario

LA OPINIÓN DEL VECINDARIO es el espacio dónde los ciudadanos de Moncada pueden hacer llegar sus artículos de opinión y ser publicados en Moncada al Día. Contacta mediante email: moncadaaldia@gmail.com

Un comentario en “OPINIÓN: «¿Una izquierda sin patria?», por Juan Luis López Alfonso”

  1. Nací en 1953 y la gente convivía, se ayudaba, se hartaba a trabajar sin tener la guerra presente. No se hablaba de política y los mayores se esmeraban en educar a los hijos con valores que favorecieran la amistad y lo «casi recien» pasado.
    Después de cincuenta y tantos años, en lugar de seguir así, (hemos pasado años sin sacar el asunto con tanta virulencia y mala intención), hoy nos dedicamos a buscar motivos para no ser felices, para no andar un mismo camino, para ser más sociales y ocuparnos de lo que importa.
    ¡Vamos directos al desastre.
    España no tiene remedio.
    ¡Los españoles somos así!

Deja un comentario

Publicidad

Descubre más desde Moncada al Día

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo