«El campo muere por falta de relevo generacional, pero también por falta de voluntad política», critican los labradores
Los agricultores de Moncada han emitido un comunicado denunciando «el abandono y la desidia» que llevan sufriendo en los últimos años por parte del ayuntamiento de Moncada.
«Es de todos conocido el duro trabajo diario del agricultor, además de su labor para la sociedad, tanto en productos auténticos y de proximidad, como su labor en el entorno, manteniendo un paisaje único y siendo sumidero de CO2», comienza el texto.

«Pero en Moncada el campo se muere», afirman de forma rotunda los agricultores ante la falta de relevo generacional y de voluntad política: «Caminos intransitables, falta de regulaciones para el control de plagas, […] además de la desidia de la administración local con un sinfín de ayudas de la Conselleria y en Moncada se desprecian».
«El ayuntamiento es conocedor de las ayudas, no las atiende y hace caso omiso, eso es desidia»
En el comunicado, los agricultores indican que en las últimas legislaturas han transmitido durante los Consejos Agrarios a la concejalía de agricultura y a cada partido político las carencias: «Pero los pequeños avances han sido todos a base de insistir, con poca voluntad política y poca dedicación por parte del concejal de agricultura».
«Se ha iniciado legislatura, con cambios en el gobierno y promesas de todos los políticos, pero seguimos igual o peor», denuncian los labradores: «Siempre hemos querido apoyar, transmitiendo las necesidades y aportando ideas, muchas de estas ideas se han sido implementado por parte de poblaciones limítrofes».

Es por ello que los agricultores demandan mayor voluntad por parte del nuevo equipo gobierno: «No se han recogido las entregas que se hacen a través de los ayuntamientos para la prevención de la mosca del mediterráneo […], seguimos a la espera de los puntos de agua, los famosos hidrantes, que están hasta en las tierras de Valencia ciudad y aquí en Moncada no han sido capaces de gestionar».
«Moncada merece mantener su paisaje, su cultura, su identidad, sus campos, sus carreteras rurales para el disfrute de todos, volver a ser conocida por sus productos agrícolas y sobre todo su pulmón de CO2 rodeando a la población. Basta de promesas, de bonitas palabras, de pasar la pelota de unos a otros, se necesitan gobernantes implicados, con dedicación y amor a su pueblo», concluyen los agricultores.

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