El 28 de abril de 2025 dejó semáforos apagados y una jornada de desconcierto que convirtió al pequeño comercio en un pilar fundamental
Hoy se cumple un año del histórico apagón eléctrico que dejó sin suministro a toda la península ibérica y que transformó por completo la vida cotidiana de Moncada durante más de diez horas.
Aquel 28 de abril de 2025, cerca de las 12:30 del mediodía, la ciudad se quedó sin luz de forma repentina, en un primer momento sin saber que se trataba de una incidencia que afectaba simultáneamente a millones de personas en España y Portugal.
Lo que parecía una avería puntual terminó convirtiéndose en una de las mayores crisis eléctricas vividas en las últimas décadas. Sin electricidad, sin comunicaciones y con los semáforos completamente apagados, las calles de Moncada vivieron una jornada marcada por el desconcierto, el cierre forzado de algunos comercios y la preocupación vecinal ante la falta de información.

La Policía Local desplegó varias patrullas para regular manualmente el tráfico en los principales cruces del municipio y evitar incidentes graves. Además, los agentes prestaron apoyo en la residencia de mayores, con grupos electrógenos, ayudando a las personas más vulnerables durante las horas más complicadas del apagón.
Los comercios de proximidad también jugaron un papel fundamental. Ferreterías, bazares y pequeños supermercados se convirtieron en puntos de referencia para los vecinos, que acudieron en masa en busca de radios, pilas, linternas y velas. Muchos establecimientos agotaron sus existencias en pocas horas, demostrando la importancia del comercio de barrio en situaciones de emergencia.
La recuperación del suministro fue lenta y desigual. Algunas zonas de Moncada comenzaron a recuperar la luz a partir de las 18:30 horas, aunque barrios como Badía no volvieron a la normalidad pasadas las 22:00 horas. Al día siguiente, los centros educativos permanecieron abiertos, pero sin actividad lectiva, mientras el servicio de Metrovalencia seguía funcionando de forma limitada.

Doce meses después, de aquel apagón sigue sin conocerse mucha información. La ciudad recuerda hoy cómo, cuando todo se detuvo, fueron las personas, los servicios públicos y el comercio local quienes mantuvieron encendida la normalidad.
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