En el Día Mundial de la Salud Mental, la psicóloga Laura García nos recuerda que hablar de lo que nos pasa por dentro es el primer paso para sanar
Aunque pueda parecernos una frase de otra época, a día de hoy sigue formando parte del imaginario de muchas personas cuando hablamos de acudir a terapia psicológica. Una idea que relaciona la psicología exclusivamente con la enfermedad mental y que, sin embargo, hace tiempo que quedó desfasada.
Porque ir al psicólogo no significa estar “loco”. Tampoco significa ser débil, no saber afrontar los problemas o no ser capaz de resolverlos por uno mismo.
Significa cuidar de nuestra salud.
Durante mucho tiempo hemos aprendido a prestar atención a nuestra salud física. Si nos duele una muela, acudimos al dentista. Si tenemos fiebre, una infección o un dolor persistente, vamos al médico. Si necesitamos revisar nuestra vista, acudimos al oftalmólogo.
Sin embargo, cuando hablamos de aquello que ocurre dentro de nosotros, parece que todavía nos cuesta actuar de la misma manera.

Nos hemos acostumbrado a aguanta; a seguir adelante, aunque estemos agotados; a decir “estoy bien” cuando realmente no lo estamos. Pensamos que lo que nos ocurre “se nos pasará” o que tenemos que ser capaces de solucionarlo solos.
Y, en ocasiones, esperamos a que el malestar sea tan intenso que ya interfiera significativamente en nuestra vida para pedir ayuda.
No hace falta estar al límite para pedir ayuda
Una de las ideas que necesitamos cambiar es que solo debemos acudir a un psicólogo cuando existe un problema grave.
Podemos acudir a terapia cuando estamos atravesando un momento complicado, cuando no sabemos cómo gestionar determinadas emociones, cuando una situación nos supera o cuando queremos comprender mejor lo que nos está pasando.

Un duelo, una separación, un cambio importante en nuestra vida, dificultades en las relaciones, problemas de autoestima, ansiedad, estrés, inseguridad, dificultades en la crianza o simplemente la sensación de encontrarnos perdidos pueden ser motivos suficientes para buscar acompañamiento profesional.
¿Qué hace realmente un psicólogo?
A veces existe la idea de que acudir al psicólogo consiste simplemente en contar nuestros problemas a alguien que nos escucha.
La escucha es una parte fundamental del proceso terapéutico, pero la intervención psicológica va mucho más allá.
El psicólogo está formado para evaluar y comprender las dificultades psicológicas y emocionales, identificar qué está ocurriendo y acompañar a la persona en el proceso de cambio.

La terapia puede ayudarnos a comprender mejor nuestras emociones, pensamientos y comportamientos; desarrollar estrategias para afrontar determinadas situaciones; mejorar nuestras relaciones; aprender a poner límites; fortalecer nuestra autoestima o adquirir herramientas para gestionar aquello que nos genera malestar.
El objetivo es acompañarnos para que podamos comprendernos mejor y tomar nuestras propias decisiones con mayores recursos.
Cuidar la salud mental no debería ser un tabú
Hablar de salud mental con naturalidad es también una forma de prevención.
Comparar nuestro sufrimiento con el de otras personas no hace que aquello que sentimos deje de ser importante. Cada persona tiene sus circunstancias, sus recursos y sus límites. Y pedir ayuda cuando la necesitamos no debería ser motivo de vergüenza.
También podemos ir al psicólogo para conocernos
La psicología tampoco tiene que aparecer únicamente cuando existe sufrimiento.

Hay personas que acuden a terapia porque quieren conocerse mejor, comprender determinados patrones que se repiten en sus relaciones, aprender a gestionar mejor sus emociones o afrontar una nueva etapa vital.
Conocernos implica preguntarnos qué necesitamos, qué sentimos, qué nos hace bien y qué queremos cambiar.
Pedir ayuda también es una forma de cuidarnos
Los problemas, los cambios, las pérdidas y las emociones desagradables forman parte de nuestra experiencia como seres humanos.
Cuidarnos significa aprender a afrontar esas situaciones de una manera más saludable y reconocer cuándo necesitamos apoyo.
“¿Qué necesito para sentirme mejor y cuidar de mí?”
Acudir a un psicólogo es reconocer que nuestra salud mental importa.
Y, al igual que cuidamos nuestro cuerpo, también tenemos derecho a cuidar nuestra mente.
Pedir ayuda no nos hace débiles, nos hace humanos.

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